jueves, 9 de agosto de 2007

CONTINUACION DE LA HISTORIA

UNA HISTORIA: MARE ABAJO Y SUS HABITANTES


SITUACIONES:

ABAJO EN LA CASA “LA NICHA”.

Me recuerdo el espejo grande que se encontraba en la cocina. Recuerdo que se encontraba arriba clavado a la pared en donde se fregaba. Yo me pinaba y me veía las grandes patillas. Allí también, una noche de tantas, mi papá estaba preparando una “Morena” que había pescado esa misma noche en el pozo llamado “Catalina”. Recuerdo que la estaba cortando en rueditas y mi mamá estaba observando.

Otra noche mi tío Nelson había llevado una especie de radio-grabador. Nos fuimos a esa hora (era de noche) a la playa. Me empezó a grabar y creo que le canté el “Sugar Sugar”. Luego fuimos a la casa a reírnos de la grabación.

Una noche recuerdo que mamá había montado una fiesta en la casa. Había allí una moto. Creo que era de Alberto. Un afiche inmenso. Luces de discoteca y la canción de lo Hollies, “No es una carga es mi hermano”.

Descripción de aquel primer lugar.

Era una casa grande. Era amarilla clara y el nombre al lado derecho de la puerta principal “La Nicha”. Había una mata de Almendrón. Al lado una puerta de listoncitos que era como especie de entrada de un garaje. Allí estaban nuestros perros: Chicita, Sombra, Frinfri y (Boby) pero no era nuestro.

Recuerdo una tabla de anime con el nombre de YUKERY. Era tremendamente hermosa para mí. Amaba desde lo más adentro de mí ser aquella tabla. Un día estaba en la playa y me la pidió prestada un muchacho. Fui corriendo a decirle a mi mama que si se la podía prestar y me dijo que si. Fui corriendo y se la presté. Pero un día, al llegar de la calle me conseguí mi tabla partida por la mitad.

Una vez por la mañana, me levanté temprano como siempre. Estaba cerca de mi un bello perro. Era marrón oscuro. Era como de raza Golden. Era un amigo espléndido. Era mi primera mascota. Casi todas las mañanas jugaba con él. Un día al levantarme no lo conseguí. Me extrañé. Lo busqué y no lo hallé. Pero al mirar hacia el callejón lo ví “durmiendo” a la entrada del callejón. Pero el perro estaba era temblando de dolor. Lo llamé y no me respondía. Pero, salió mi mamá y me dijo que lo habían envenenado. Fue triste.

Recuerdo a un niño sentado frente a mi casa. Era Felipe. Nos hicimos amiguitos. Él mi invitó a su casa una vez y su mamá nos preparó un plato de avena caliente. Yo estaba con mi primo Carlitos, “Cara e’ Locha”.

Una vez hubo un tremendo ventarrón y nos tumbó la mata de Almendrón. Recuerdo que llegaron los bomberos a quitar la mata. Freddy Piñero me había pedido el machete que yo me había conseguido en la casa de arriba. (En esa casa llegaron unos señores buena gente. Recuerdo al señor Héctor con sus zapatos de goma y short verde oscuro. Estaba sentado en la escalera que daba a la casa de arriba.)

Debajo de esa escalera estaba la batea. Había un pequeño patio. Allí una vez papá jugó conmigo pelota con un bate y una pelota de plástico. Recuerdo que papá le dio a la pelota y el aire la llevó hacia la calle. Salí a buscarla.

Más arriba de la casa, vivía un señor canoso, bajo, como de 60 ó mas años. Siempre llevaba un gorro. Era el señor Terán. Tenía un patio que daba al cerro. Allí había una parrillera. Una mata de parchita. Una mata de cují. Desde allí, donde se encontraba esa mata, se podía ver la casa de José, Ana, Carlos, Eduardo, Freddy, Jenny, la Negra, Raúl, sra. Josefina. Debajo de esa casa había un túnel por donde bajaba el agua del cerro cuando llovía. Esa casa era de dos pisos. Arriba había tres grandes ventanas. Recuerdo que cuando cesó el ventarrón, Raúl nos dijo gritado, que había otro que venía con más fuerza. Estaba sonreído.

Al otro lado, al oeste, vivía la familia Lira: Edgar Lira, Carmen, Mercedes, Cesar, El Negro, Nayibe, Karina, Nora, señora Luisa. Su casa era de bloques de concretos sin frisar. Una vez en esa casa llegó un actor de televisión, más correctamente un animador.

Recuerdo que mis amigos de entonces compraban muñequitos de plástico (Roboticos) con sus respectivos casquitos y ellos lo “arropaban” con pabilos. El que más me llamó la atención fue el de color ocre.

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