viernes, 24 de mayo de 2013

HISTORIA NUMERO UNO


MARE ABAJO: CONTANDO UNA HISTORIA

MARE ABAJO: CONTANDO UNA HISTORIA
…”La Historia Local o Historia Matria es aquella que nos remite al pasado de las localidades, sean parroquias, barrios o urbanizaciones, ofreciéndonos un panorama de las motivaciones, individuales y colectivas”…Desde hace tiempo he querido narrar la historia de una pequeña localidad llamada Mare Abajo. Hoy se hace realidad este deseo a través de este pequeño espacio para poder escribir la historia. Es, si se quiere, un aporte a la historia local de nuestras comunidades. La comunidad varguense podrá conocer la historia que sucedió en un pasado reciente, sobre todo en los más jóvenes. Existen innumerables microhistorias que nunca hemos escuchado y, por supuesto, todos deseamos que alguien nos cuente aquellas historias que aún permenecen en el corazón y en la mente de tanta gante aguardando por papel y lápiz. No se trata de nostalgias, no. Como dije anteriormente, es un aporte a los que realizan la historia local de sus comunidades; es recobrar la historia perdida. Se abre así una tribuna para aquellos que vivieron hace mucho tiempo en aquel lugar. Hoy le corresponde a Mare Abajo, poblado que pertenece a la parroquia de Catia La Mar; mañana será otra localidad. En fin, se trata con esta iniciativa crear un espacio participativo, donde podamos construir entre todos nuestra historia. Yo viví en aquel lugar hace más de 30 años, específicamente entre los años 1970 a 1974, y son muchas las vivencias que aquí mostraré para aquellos que viven hoy en Mare. Esto permitirá tener una idea de lo que fue Mare Abajo. Sirva pues, esta medio para que en la medida que se vaya escribiendo la historia, puedan ustedes, queridos lectores, enviarme por vía correo electrónico, o enviándolo a la redacción de este diario, sus anécdotas o vivencias.
Mi vivencia comienza así: Me mudé a Mare a principios del año 1970. Recuerdo que cuando llegué a la entrada de Mare junto a mi señora madre y mi abuela paterna, nos salió al encuentro un señor de la línea de carros llamado Víctor Julio. Este tenía un carro de la época, color marrón con blanco, era un Chevrolet. Nos preguntó hacia donde nos dirigíamos, y mi abuela le contestó: “hacia Mare Abajo”. Nos dijo: “Móntense, pues, yo los llevó”. Era un señor muy agradable, educado y muy atento. Como en 7 minutos llegamos a Mare. Habían muchas casas: tanto del lado de la playa como de la parte del cerro. Nuestro destino era llegar a una casa en la que íbamos a vivir por dos años. El nombre de la casa era “La Nicha”. Era una casa color amarillo claro, hecha con bloques de concreto. En la acera de la casa había una mata de almendrón. Recorrimos toda la casa y, después de haberla visto, a mi mamá le gustó. Se tomó la dedición: ¡nos mudaríamos a Mare en el transcurso de dos semanas! Antes de regresar, nos metimos por un callejón que daba a la playa. Allí nos refrescamos en la orilla de la playa. Vi por primera aquel paraíso de playa: era cristalina, aquel olor a mar tan penetrante..... El ambiente era muy atrayente. Aquel manto de piedrecillas de diferentes colores que cubría de largo a largo la orilla de la playa.... Ese fue mi primer contacto con aquel terruño. No me dolió mudarme de Caracas. Al contrario: me alegró mucho. Luego de pasar un momento agradable en la orilla de la playa, salimos nuevamente a la calle principal. Enseguida se acercaba un autobús color verde oscuro que cubría la ruta Playa Verde/Candilejas – Punta de Mulatos. . Era de trompa. Hicimos señas para que se parara: nos montamos y nos trasladamos nuevamente a la entrada. El pasaje costaba “medio” (Bs. 0, 25). En carro el pasaje era un “real” (Bs. 0,50.) Recuerdo que en la entrada de Mare, había una arepera. (Donde hoy en día están los kioscos).
Esa arepera tenía una entrada principal ancha, bloques de concreto hasta la mitad pintada de blanco y la otra mitad hasta el techo era de bloques de ventilación. Arriba el nombtre de ese establecimeinto. Al lado izquierdo del nombre había un emblema de una gaseosa. Era un emblema redondo. Hasta aquí esta primera parte. La próxima semana citaremos el nombre de las familias que habitaron en aquel entonces. SI tienen algún comentario o desean aportar una información de la época háganmelo llegar. Hasta la próxima. Winckelman Vera, bibliotecario. winckjesus@gmail.com.

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