viernes, 24 de mayo de 2013

MARE ABAJO NUMERO 3

MARE ABAJO: CONTANDO UNA HISTORIA
Tercera parte.- Estoy seguro que muchos quisieran decir tantas cosas. Y, estén seguros de que si llegan a mis manos sus vivencias y sus anécdotas, aquí las publicaré. Nuestra diversión eran el cerro y en la playa. En el cerro, mi hermano y yo solíamos visitar algunas trochas. De hecho, cuando mis tíos paternos venían de Caracas, nosotros éramos los “guías”. Allí conocimos: la Tuna, los lagartijos, las culebras, cuevas. Algunas veces subíamos a “visitar” al Guardia que custodiaba la Garita en la “puntica” del cerro. Dicha garita estaba pintada de color blanco con verde oscuro. Conversábamos con él y nos regalaba balas de FAL ya percutidas. Nosotros las pulíamos y hacíamos “dige”. Algunas veces mi hermano y yo subíamos al cerro y nos llevábamos un cuaderno viejo. Entonces comenzábamos a “construir” los “avioncitos” de papel. Los arrojábamos e iban a caer cerca de la carretera. También conocí algunas plantas: mata de Cundeamor, Parchita, el Cují, el Cremón, el Almendrón, la Uva de Playa, entre otras. A veces era curios ver chivos en Mare. Cuando uno venía de la entrada de Mare, y antes de llegar a las primeras casitas, uno miraba hacia el cerro y veía chivos. Yo los llegué a ver de color negro. Recuerdo las famosas plazas: la Plaza de Los Negros y la Plaza de los Blancos. La Plaza de los Negros estaba ubicada entrando en las primeras casitas. La plaza de los Blancos, quedaba como a cuatro o cinco cuadras más adentro de la localidad. Le decían así por las personas que vivían en cada plaza: los que tez negra eran mas comunes allí; los de piel blanca lógicamente estaban en la plaza de los Blancos. Hubo una vez un enfrentamiento cerca de la bodega el “Once” cuando los de las plazas de los Negros fueron y traspasaron la “frontera” de la plaza de los Blancos. Allí se enfrentaron aquellas gentes. Eran como las 7 y media de la noche cuando vi aquel acontecimiento. Pequeños al fin, nos mandaron a nuestras casas. Aquello dejó secuela puesto que con el tiempo algunas personas del área de los negros persiguieron a los blancos y los maltrataron. Recuerdo que por las noches nuestros padres nos daban permisos para ir a la “calle”. Allí se inventó aquello de “vamos a picarnos”. Quizás sea un juego muy antiguo, pero nosotros cuando niño lo jugábamos muy a menudo. Uno se picaba para muchas cosas: Por ejemplo el “contimitad”. Esto era cuando uno lo veían con una chuchería, o un pan con mermelada, etc., y se te descuidaba te decía “contimitad”.. Entonces uno tenía que darles la mitad. Si señores: ¡la mitad¡. O, también la forma más cruel: si te descuidabas con la chuchería venía tu amigo y te decía: “tati tumba y no me lo recojas. Era tan cruel aquello porque tu venías comiendo cualquier cosa y, si te descuidabas te daban un golpe en la mano donde tenías lo que estabas comiendo y te lo tumbaban al piso y ya no lo podías recoger. Era del otro. Si eras más avispado, tu decías: “barájoles”, y ya no te pedían. También era costumbre los juegos, los juegos de nuestra época. Juegos como la “ere”, la “ere agachada”, al “ere paralizada”; el “escondido”, el “perolito”, “palito mantequillero”, “tomatera-tomatera”; el “toro”; “fusilado”; “stop”. Al cabo de dos años de haber vivido en la calle principal, nos fuimos a vivir al cerro. Mi papá construyó una casita de bloque de dos piezas. Recuerdo que una de las primeras personas que conocí fue al señor Rigoberto. Este se acercó a hablar con mi papá. Allí continuamos con nuestra vida normal. Conocimos más lugares y más escondites. Recuerdo que por la prensa había anunciado que vendría para Venezuela el avión más grande del mundo. Era un 747 de la línea área PANAM. Papá subió el cerro con todos nosotros y pudimos ver aquel gran avión. Uno subía por el cerro y llegaba a un lugar en donde se podía ver todo el aeropuerto. Nosotros (mi hermano y yo) ya conocíamos muchos caminos y nos conocíamos prácticamente todo el cerro. Lo más cumbre era que yo tenía para aquel entonces 9 años y mi hermano 6 años. Claro, era una locura. Pero a Dios gracias salimos ilesos. Hasta una próxima entrega.

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