lunes, 10 de septiembre de 2007

MARE ABAJO 4

MARE ABAJO: CONTANDO UNA HISTORIA
Cuarta parte.-Recuerdo que al oeste en dirección a nuestra casa había una torre de color negro. Ese lugar fue aplanado por tractores debido a que se iba a ampliar el aeropuerto, fue entonces cuando comenzaron a desalojar a todas las familias que se encontraban en las faldas del cerro. Eso hizo que nos viéramos en la necesidad de mudarnos nuevamente a la calle principal. Específicamente a la bodega el “Once”. Allí estuvimos hasta el año de 1974. Hasta que nos mudamos al barrio “Atanasio Girardot”. Una de las familias que nunca abandonó Mare Abajo fue la del señor Izquiel. Lo admiro por su tenacidad, su paciencia y su sapiensa. Hombre muy sincero y, sobre todo el gran amor que sentía por su bella mujer. Aún tengo la imagen de aquella mujer que muchas veces conversó conmigo. Otras de las familias que también no quisieron dejar su terruño fue donde vivía un chamito apodado “Juan carrera”. Le decían así porque cada vez que lo mandaban a hacer un mandado este al ver un carro andando este le hacía la competencia para ver si podía ganarle. Cuando hablo de que estas familias no abandonaron su poblado, me refiero específicamente a los que vivían alrededor de la casa del señor “Izquierdo”, porque las familias que vivían más allá de la plaza de los blancos en su gran mayoría permanece viviendo actualmente en Mare, sobre todo las familia de Los Merlos. En ese entonces no existían lo jeeses, sino carros y autobuses. Los carros cobraban hasta la salida Bs.0,50; y los autobuses (que eran de trompa y color verde oscuro) cobraban Bs. 0,25; y, Bs.0,50 cuando estos llegaban a Punta de Mulatos. Uno de los carros que más recuerdo fue el del señor Víctor Julio. El tenía un carro color marrón con blanco. Era de marca__________________. Otras de las diversiones con que nosotros pasábamos el tiempo era la pelotita de goma. Improvisábamos las bases en la calle por donde pasaba los carros y jugábamos un 4 pa’ 4 o un 5 pa’. Normalmente se jugaba con dos bases y se golpeaba la pelota de goma ya sea con el puño cerrado o con la mano abierta. O, en el mejor de los casos, cuando eras tú el más pequeño del equipo, te permitían “batear” tirando la pelota. A veces los chóferes se molestaban con nosotros porque jugábamos en el medio de la calle y uno le contestaba: “la calle es libre”. Otros de los “pasatiempos” de ese tiempo era las temporadas de los juegos tradicionales: las matracas, metras, trompo, gurrufío, el papagayo, la perinola, el yoyo. Había unos juegos “extras” en la que nuestra inventiva derrochaba calidad. Me refiero al juego con las cajetillas de cigarrillo. Nosotros coleccionábamos toda clase de cajetillas de cigarro: desplegábamos la cajetilla, vacía por supuesto, y la doblábamos. Con ellos hacíamos apuestas con una moneda (un medio, real, un bolívar). Uno apostaba de una o más “billetes”. Tenían un valor entre 1 a 7 millones. Tenían varias denominaciones: el Lido valía 1, Astor valía 5, Fortuna 8, Belmont 15, El Vicerroy como 50, Malboro 750. El resto, es decir, con nombres extranjeros valían 7 millones: Camell, Bandera Roja, Bandera Roja, Lucky Strike, Malboro, More, Colt, entre otros. Nosotros también coleccionábamos liguitas negras, esas que tenían las tapas de las compotas. Con ellas también hacíamos juegos. Con mis tíos y mi papá jugábamos a las “bolas criollas” pero con metras. Era interesante. Otro entretenimiento que solíamos tener nosotros, en especial mi hermano Alberto y Yo, era la colección de “coroticos”. Nos íbamos muy temprano por la mañana con nuetra respectiva bolsita y, al llegar a la orilla de la playa, tomábamos un palito de 30 o 40 centímetros y comenzábamos a hurgar entre lo que el mar arrojaba en la orilla. Allí conseguíamos caballitos, soldaditos, animalitos, pelotas, vaqueros, indiecitos, pistolitas,….eso era tan sano que no había tiempo para la amargura, ni la tristeza, ni el egoísmo…todo eso, aunado con la música de la época, las comiquitas, los programas radiales. Así, lo sano de la època nos formó para seguir construyendo un mundo mucho más sano pero…no todos pensaron igual. No es nostalgia, esto fue la base para que muchos amigos hoy en día sean hombres y mujeres honestas.